Reconstruccionismo Celta

El reconstruccionismo celta o Celtismo, también conocido por el nombre de Senistrognata (“costumbres ancestrales” en protocéltico), es la reconstrucción de las diversas practicas y creencias religiosas de los pueblos considerados célticos. El Celtismo bebe de la historia, la arqueología y otras fuentes como el folklore y la lingüística para reconstruir lo más fielmente posible las creencias de los antiguos celtas.

Historia del reconstruccionismo celta

El reconstruccionismo celta tiene sus orígenes en las islas británicas del siglo XVIII con los primeros grupos druídicos que buscaron recuperar la práctica de sus ancestros. Estos grupos comenzaron a interesarse y recuperar las prácticas de los pueblos célticos que les precedieron, pero siempre cargados de ideales románticos y otras creencias que no estaban muy relacionadas con druidismo antiguo.

A comienzos del siglo XX  muchos de estos grupos y órdenes druidas empezaron a analizar la historia de una manera más exhaustiva y seria para recuperar todo lo posible de las antiguas tradiciones célticas. Fue entonces cuando diversos grupos comenzaron a reconstruir las creencias célticas, siempre desde el punto de vista de los druidas, la casta sacerdotal y la política de diversos pueblos celtas.

Fue a finales de los años 80, cuando en el Pagan Spirit Gathering de 1985 de Wisconsin (EEUU), diversos participantes de ese evento compartieron información y empezaron a desarrollar un movimiento céltico distinto al druidismo que buscaba la recuperación de las creencias célticas desde un punto de vista diferente. En los 90 se acuñó el término “Celtic reconstruccionist” (reconstruccionista celta) para hacer referencia a aquellos que reconstruían las creencias de los celtas desde un punto de vista del pueblo llano, no desde el punto de vista druídico.

El movimiento reconstruccionista celta se fue expandiendo, y poco a poco ha ido  ganando adeptos, logrando una continuidad hasta el día de hoy.

Los celtas: quiénes eran y dónde habitaron

Los reconstruccionistas celtas buscan recuperar las creencias de los diversos pueblos célticos. A pesar de ello, no implica que la recuperación se enfoque desde un punto de vista pancéltico, sino que cada grupo reconstruccionista centra su estudio en un pueblo céltico en concreto y en una zona geográfica determinada.

Los celtas eran pueblos indoeuropeos con un origen común que se sitúa en la cultura de Hallstatt (llamada así por la ciudad austriaca donde hay los primeros restos celtas) y que tuvo su máxima expansión y gloria en el periodo de La Tène, en el siglo VI a.C., en plena Edad de Hierro. Los celtas se expandieron por casi todo Europa: los actuales territorios de Francia, Irlanda, Bélgica, Suiza, norte de Italia, oeste de la península ibérica, Gran Bretaña, Alemania, Bohemia, la península de Anatolia (Asia menor), así como el este y centro de Rumanía.

Todos los grupos célticos tenían unas características culturales comunes y unas lenguas de origen común y muchos de ellos mantuvieron contacto a lo largo de la historia.

Las creencias de los celtas:

Cosmología

La mayoría de creencias celtas tienen en común la división trina del mundo: el reino del cielo, el de la tierra y el del mar o el Inframundo. Esta creencia trina es compartida con otros pueblos indoeuropeos. Los celtas creían que los dioses y espíritus y habitaban en todos ellos, y que esos tres reinos estaban en una constante conexión que, en determinadas fechas y festividades del año, se hacía más cercana.

Dioses y espíritus

Como las diversas religiones paganas, los celtas sacralizaron la naturaleza y adoraron a los dioses y espíritus que en ella vieron. Todos los pueblos celtas eran politeístas, creían en diversos dioses y diosas. Algunos de estos dioses eran comunes a casi todos los pueblos celtas, como Lug o Epona, y otros, sin embargo, eran dioses locales de un culto muy reducido geográficamente. Nos han llegado cientos de nombres de deidades célticas, pero debido a que mucha de esta información nos ha llegado fragmentada resulta imposible conocerlos a todos a fondo. Los pueblos celtas también eran animistas, por lo que existían multitud de cultos en torno a árboles, animales, fuentes, ríos y otros elementos naturales.

El más allá

Muchas culturas célticas comparten la idea de la isla de los Bienaventurados, un lugar donde siempre hay luz, no hay escasez de nada, siempre se ríe y se baila rodeado de hermosas mujeres y comida en abundancia. Otros pueblos también tienen la creencia de que el alma puede acompañar a los dioses en el más allá si esta ha sido honorable. También existe la creencia de la reencarnación compartida por muchos reconstruccionistas celtas debido a las pruebas que de ello existen entre los celtas.

Entre los celtas, así como entre otros pueblos paganos, existe una importante reverencia hacia los espíritus de los ancestros y los muertos, siendo estos honrados y recordados durante todo el año e incluso celebrando su memoria en una fecha especial que es Samhain.

Festividades

Los celtas tenían una visión cíclica del tiempo y los reconstruccionistas celtas recuperan y celebran esa visión de sus antepasados. Los pueblos célticos tenían cuatro fiestas tradicionales que son celebradas por todos los celtistas:

  • Samhain (31 de octubre – 1 de noviembre) – Fiestas de los antepasados y el comienzo de la época oscura del año y el invierno.
  • Imbolc (1 de febrero) – Fiesta de la leche y el renacimiento de la tierra.
  • Beltaine (1 de mayo) – Fiesta de la fertilidad y del inicio del verano. Comienzo de la época luminosa.
  • Lughnassad (1 de agosto) – Fiesta de la celebración de la primera cosecha.

Además de estas cuatro fechas tradicionales hay celtistas que incluyen la celebración de los solsticios y equinoccios.

Muchas gracias a Carlos Sánchez García por por la redacción de este texto

 

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